Las baterías de gel reciben su nombre por las celdas de gel que dan energía a la batería. Estas celdas están llenas con una mezcla de azufre y sílice que inmoviliza los electrolítos, creando la energía.
Las celdas de gel
El gel en el interior de las baterías de gel es un agente espesante que inmoviliza los electrolítos con el fin de proporcionar energía. Estas baterías están selladas con plástico o metal y cualquier grieta en la batería impide que funcione. Las baterías de gel no pueden ser rellenadas. En comparación con las baterías inundadas y húmedas, otras baterías comunes tipo ácido-plomo, las baterías de gel requieren menos tensión para cargarse y proporcionan una mayor tasa de tensión que otras baterías.
Potencia de las baterías de gel
Las baterías de gel son más similares a las baterías de fibra de vidrio absorbida. Ambas baterías son muy profundas en sus ciclos, lo que significa que no deben ser recargadas hasta que su carga quede por debajo del 50 por ciento. Las baterías de gel de sílice utilizan un aditivo que aumenta la rigidez del gel. Estas baterías son más sensibles cuando se trata de la sobrecarga. Las baterías de gel siempre deben ser removidas de su cargador tan pronto como lleguen a un 100 por ciento.
Uso común
Todos los tipos de baterías de ácido-plomo se utilizan con frecuencia para el agua y vehículos terrestres. Las baterías de gel a menudo se encuentran en sillas de ruedas y aviones. Ya que las baterías de gel son tan profundas en su ciclo, son perfectas para la electrónica que requiere el uso de una batería de larga duración. Las baterías de gel resisten altas temperaturas, vibraciones y choques y son menos propensas a derrames que las baterías convencionales, haciéndolas excelentes opciones para los elementos que se utilizan en altas temperaturas.